Problema resuelto al detalle
-
Un astrónomo alienígena observando el tránsito que nuestro planeta produce realmente 5 pasos
¿Podría un astrónomo extraterrestre, observando desde otra estrella, descubrir la Tierra? Calcule el tránsito que produce realmente nuestro planeta y, a continuación, la probabilidad de que alguien esté ubicado para verlo.
-
La profundidad del tránsito es pura geometría: la fracción del disco estelar que cubre el planeta, que es la proporción entre las dos áreas. La Tierra frente al Sol equivale a 84 partes por millón: una centésima de un uno por ciento de oscurecimiento.
-
La distancia orbital se deduce de la tercera ley de Kepler utilizando la masa de la estrella y devuelve 1 AU. Esa es la comprobación de que es la Tierra la que se está modelando y no simplemente algo similar a la Tierra.
-
La duración es el tiempo necesario para cruzar el disco: la fracción de la órbita que abarca el diámetro de la estrella. Trece horas, una vez al año.
-
Ahora el paso que rige todo este campo. Un tránsito solo ocurre si la órbita se ve de canto desde la posición del observador, con un margen de R★/a respecto a una orientación exactamente de canto. Eso es un 0,465%.
-
Por tanto, el extraterrestre tiene que ser aproximadamente 1 observador entre 215 colocado correctamente, necesitar después una fotometría con una precisión de una parte en doce mil y luego observar durante años para presenciar una repetición. Un Júpiter caliente es 121 veces más profundo y transita cada pocos días.
Respuesta
La herramienta muestra 84 ppm, un tránsito de 12,97 horas, 1,00 AU y una densidad de 5,51 g/cm³. La cifra que no muestra es la que da forma al catálogo: un observador situado al azar tiene aproximadamente 1 probabilidad entre 215 de ver tránsito alguno. Multiplique eso por la profundidad y resulta obvio por qué los primeros planetas en tránsito descubiertos fueron todos Júpiter calientes: un 1% de profundidad y un nuevo tránsito cada tres días. El efecto de selección no es una nota al pie en el censo de exoplanetas; constituye la mayor parte de su estructura. Haga clic en el preajuste de Júpiter caliente y compare las dos profundidades directamente.
-
Referencias (4)
- Where the depth-to-radius relation and the light-curve geometry come from: S. Seager & G. Mallén-Ornelas, "A Unique Solution of Planet and Star Parameters from an Extrasolar Planet Transit Light Curve." The Astrophysical Journal 585, 1038–1055, 2003.
- The first planetary transit ever observed — HD 209458 b, reported alongside Henry et al. in the same issue: D. Charbonneau, T. M. Brown, D. W. Latham & M. Mayor, "Detection of Planetary Transits Across a Sun-like Star." The Astrophysical Journal 529, L45–L48, 2000.
- The mission behind the catalogue this tool’s first block describes: W. J. Borucki et al., "Kepler Planet-Detection Mission: Introduction and First Results." Science 327, 977–980, 2010.
- The retrograde hot Jupiter named in the Rossiter–McLaughlin block: D. R. Anderson et al., "WASP-17b: An Ultra-Low Density Planet in a Probable Retrograde Orbit." The Astrophysical Journal 709, 159–167, 2010.