Días, meses y años son astronomía: una rotación, una lunación, una órbita. La semana es la excepción: el fenómeno celeste más cercano es un cuarto de lunación, 7,38 días, y cuatro semanas de siete días se quedan a día y medio del mes de 29,53 días, así que la semana no puede seguir a la Luna sin desfasarse. Al no estar amarrada a nada, es la unidad que los gobiernos se han permitido rediseñar. La Francia revolucionaria impuso la décade de diez días entre 1793 y 1806; la Unión Soviética aplicó semanas de cinco días desde 1929, de seis desde 1931, y no restauró la de siete hasta junio de 1940. Ambos volvieron atrás. Con la décade, este mismo siglo serían 3.652 casillas en lugar de 5.218.