Esto es una función hash disfrazada de adivina, y la pista está en lo que mira. Suma la posición alfabética de cada letra de ambos nombres, cuenta cuántas letras distintas comparten y toma el resultado módulo 101. Nada en esa receta se preocupa por el orden, así que cualquier anagrama puntúa igual — Alice y Bob dan 40, y Ecila y Bob también. Es simétrica por la misma razón, de modo que la puntuación nunca depende de quién se introduce primero. Y con solo 101 salidas posibles, cada puntuación la comparten un número ilimitado de parejas sin relación alguna. Un truco de fiesta determinista: reproducible, ciego al orden y sin ninguna información sobre las dos personas.