Sandbox de causalidad

Genera datos sintéticos a partir de distintas estructuras causales y observa cómo cambian la correlación y la pendiente.

Cargando simulación interactiva...

por qué los grafos causales superan a las tablas de correlación 🖖

Una correlación indica que dos variables se mueven juntas — no por qué. El mismo número puede surgir de tres estructuras fundamentalmente distintas:

Causa directa (X → Y): eliminar X cambia Y.
Factor de confusión (Z → X, Z → Y): Z causa ambos; X e Y están correlacionadas, pero ninguna causa a la otra. Controlar por Z elimina la correlación.
Colisionador (X → Z ← Y): X e Y son independientes, pero si seleccionas o condicionas sobre Z, creas un vínculo espurio entre ellas.

El grafo acíclico dirigido (DAG) del gráfico codifica qué variables son causas y cuáles efectos. Sin él no puedes distinguir estos casos a partir de un único coeficiente de correlación — por eso la inferencia causal siempre empieza con un modelo estructural, no con una matriz de correlaciones.

correlación es ver, causalidad es hacer 🖖

Todo depende aquí de la diferencia entre observar una variable y modificarla. Tanto las variables de confusión como los colisionadores pueden engañarte, porque solo observas datos que algún proceso oculto ya ha moldeado. Un experimento aleatorizado rompe esa dinámica: si asignas X lanzando una moneda, cortas todas las flechas que apuntan hacia X; por tanto, cualquier correlación con Y que persista debe ser causal. Por eso, un ensayo controlado puede resolver cuestiones que ningún volumen de datos observacionales lograría zanjar.

la paradoja de las admisiones de Berkeley 🖖

El escenario de Simpson no es un juguete. En 1973, las admisiones de posgrado de UC Berkeley mostraron cerca del 44% de hombres admitidos frente al 35% de mujeres, sugiriendo un sesgo. Sin embargo, departamento por departamento, las mujeres eran admitidas a tasas algo más altas: simplemente habían solicitado en mucho mayor número a los departamentos más competitivos. Agregar entre departamentos invirtió la tendencia interna de cada grupo, exactamente la reversión que traza la línea discontinua de esta herramienta.

Problema resuelto al detalle

  1. Correlación de −0,887 en 400 puntos con Z mantenida fija 6 pasos

    X e Y presentan una correlación de −0,887 en 400 puntos. Calcule qué parte de esa correlación se mantiene al fijar Z e indique el grado de confianza que se puede tener en ambos números.

    1. Tres correlaciones, todas medidas a partir de los mismos 400 puntos. Todo lo que sigue es aritmética sobre estos tres números; no se necesita más acceso a los datos, lo cual es la parte útil.

    2. La correlación parcial plantea qué queda de X–Y una vez sustraída la parte de cada una que Z explica. La fórmula es la correlación de los dos residuos, expresada en función de las correlaciones brutas.

    3. El numerador es el que decide la respuesta. El efecto de Z sobre X multiplicado por el efecto de Z sobre Y explica 0,8805 del 0,8871 observado: la correlación es una sombra, no una señal.

    4. El denominador solo reescala. Nótese que se construye a partir de la varianza no explicada por Z, motivo por el cual una Z que explica casi todo hace que la estimación sea inestable.

    5. Ahora pongamos una barra de error a ambas. La transformación de Fisher convierte una correlación en algo aproximadamente normal, y multiplicar por √(n−3) da la distancia al cero en errores estándar.

    6. Para una comprobación aproximada, el error estándar de r cerca de cero es 1/√(n−3). Con 0,050, una correlación parcial de −0,055 se encuentra a un error estándar de distancia.

    Respuesta

    Prácticamente nada se mantiene: −0,0553. Al convertir ambas a la z de Fisher, la correlación bruta se sitúa a 28 errores estándar del cero, mientras que la correlación parcial se sitúa a 1,1 — la diferencia entre lo más seguro de todo el conjunto de datos y un resultado que cabe esperar del ruido una de cada cuatro veces. De ello se desprenden dos advertencias. La correlación parcial es la diferencia de dos números casi iguales, 0,8871 frente a 0,8805, por lo que las cuatro cifras introducidas apenas ofrecen dos en la respuesta. Y esta aritmética no puede indicar si Z es un confusor en lugar de un mediador; eso proviene de saber qué es Z. Condicionar por una variable mediadora destruye un efecto real tan por completo como condicionar por una de confusión destruye uno falso.

Referencias (1)

Problemas de ejemplo

  • Causal - X causa Y y ninguna otra variable interviene: r = 0,9401; al mantener Z fija, queda en 0,9400. En este grafo no hay ninguna flecha asociada a Z, así que controlar esta variable no cambia nada. Este es el caso de control.
  • Confusión - Entre X e Y, r = -0,8871, aunque ninguna causa la otra. Al mantener Z fija, cae hasta -0,0553: casi toda aquella correlación se debía a Z.
  • Colisionador - X e Y son independientes por construcción. Al seleccionar según Z, quedan 143 de los 400 puntos y ya aparece r = -0,4288; al condicionar además por Z, pasa a -0,8127. La asociación es completamente artificial.
  • Simpson - La pendiente de los datos agrupados es +0,121, mientras que las de los dos subgrupos son -0,619 y -0,624. Todas las tendencias individuales descienden, pero la tendencia agregada asciende.